7 de diciembre de 2009

Fabricando la islamofobia

REPORTAJE: El islam en Europa
Fabricando la islamofobia
La prohibición de construir alminares indigna a la comunidad musulmana en Suiza - "Creará tensiones entre las comunidades", afirma un creyente

RODRIGO CARRIZO COUTO - Ginebra - 06/12/2009

"Ser un buen musulmán, y estar orgulloso de ello, no siempre es fácil", reza la voz de tono hipnótico ante la asamblea entregada. "Pero respetar nuestra religión quiere decir también respetar las leyes del país donde vivimos". Es la plegaria colectiva del viernes en la mezquita de Neuchâtel, en la Suiza francesa. La sala está llena de hombres serios que siguen la prédica del iman Sifedine Tindil. Este sudanés comenta: "Hay que transmitir el mensaje de paz y tolerancia del verdadero islam, pues en ningún caso la respuesta a Suiza debe ser violenta".
En esta mezquita no hay minaretes, ni tampoco lujos. Salta a la vista que los más de 200 hombres presentes son modestos trabajadores. ¿Cómo viven estos musulmanes, residentes en uno de los países más ricos, la decisión de los suizos de prohibir la construcción de alminares?
"Creemos que esta medida es un bofetón a la legalidad y creará tensiones entre comunidades", dice uno de los fieles. "Las diferencias entre nuestras comunidades existen", dice otro, "pero eso no es algo necesariamente negativo para Suiza. Más bien al contrario, pues nos enriquece a todos".
Aunque el discurso es menos angelical en Ginebra. "Al igual que todos los musulmanes de Suiza, me he levantado el domingo 29 con unos derechos y me fui a dormir esa noche con menos derechos y más obligaciones", analiza con tono severo Hafid Ouardiri. Este hombre, presencia habitual en todos los debates sobre la cuestión islámica, es responsable de la Fundación para el Conocimiento Mutuo. "Suiza se ha convertido en el gran laboratorio europeo de la islamofobia, y esto puede terminar por despertar a los extremistas", afirma, "pues los que hasta ahora no se atrevían a alzar la voz contra el islam en Europa, ahora se sienten respaldados".
A pesar de ello, Ouardiri admite que "la comunidad musulmana se da a conocer poco y mal". Pero no se puede extrapolar el discurso de odio que hacen algunos exaltados a todo un colectivo. "Si un pastor protestante o un rabino comete un delito, se le juzga y se le aplica el castigo correspondiente, pero no se castiga a todos los judíos, o a todos los calvinistas". "Lo que más miedo me da", concluye Ouardiri, "es darme cuenta de que los resultados habrían sido los mismos en toda Europa". Una afirmación que puede ser fácilmente comprobada con la lectura de los principales diarios del continente. Las encuestas arrojan el mismo resultado: Europa no parece sentirse muy a gusto con el islam. En Suiza aún menos, a pesar de la casi absoluta carencia de conflictividad social.
En este país viven 400.000 musulmanes, de los cuales la mayoría proviene de lo que algunos observadores llaman islam europeo (Turquía, Albania y ex Yugoslavia). Pueblos que jamás han oído hablar de la ley islámica. De hecho, la frase "se ha creado un problema donde no lo había", aparece en boca de todos los observadores consultados por este diario. ¿Por qué entonces el resultado del pasado domingo?
A esta pregunta responde desde EE UU por teléfono Robert Spencer, especialista en temas musulmanes. "Los suizos han hecho algo muy poco habitual: han votado como medida de precaución, antes de que los problemas ocurran". En su opinión, "los suizos han expresado también un rechazo a una clase política a la que acusan de indiferencia hacia los problemas cotidianos".
Spencer pone el acento en "el abismo existente entre la experiencia directa del islam que vive cada día el ciudadano corriente y la visión idealizada de las élites políticas y mediáticas". "Es una impresión correcta", coincide Esther Mamarbachi, productora y presentadora de la televisión suiza. "La clase política y los medios intentan racionalizar un tema que es profundamente emocional y atañe a nuestros miedos más profundos como sociedad", dice.
¿Los miedos sociales de los suizos se aplican a todos los extranjeros? "Sin duda", afirma Taner Hatipoglu, de la Asociación de Organizaciones Islámicas. Este informático de origen turco recuerda "el rechazo a los inmigrantes españoles e italianos en los años sesenta". Según Hatipoglu, "a pesar de ser católicos, tampoco los suizos les acogieron con flores".
Por su parte, Hadji Keddoud, vicepresidente de la Asociación de Musulmanes Laicos, hace un análisis político de la cuestión. "Los musulmanes de Suiza somos de los mejor integrados de Europa", comenta, "pero a los partidos políticos no les importamos por una sencilla razón: no votamos". De los 400.000 musulmanes de Suiza, apenas 40.000 son ciudadanos suizos. "Y de entre ellos, sólo un 20% vota", afirma. Keddoud aboga por el laicismo como vía para salir de esta situación.

Una obra que me encanta, hoy protagonista de la prensa...

Roma exhibe desde hoy una de las obras más misteriosas del pintor, escultor y arquitecto renacentista Miguel Ángel Buonarroti, la «Virgen con el Niño», que se conserva en el museo de la casa natal del artista en Florencia.
La obra, un boceto a lápiz de 54 por 39 centímetros, se exhibirá en los Museos Capitolinos hasta el 10 de enero, en lo que las autoridades del Ayuntamiento de la capital italiana han definido como un «homenaje a Roma» con motivo de la fiesta de la Inmaculada Concepción y de la Navidad.
La directora de la Fundación Casa Buonarroti, Pina Ragionieri, explicó que se trata de una pieza «misteriosa» porque, aunque comúnmente se la considera un boceto, no se sabe a ciencia cierta para qué obra lo fue o si abandonó el proyecto sin terminar.
De hecho, casi lo único que se conoce de la «Virgen con el Niño» es que salió de la mano del genial pintor florentino y que ha permanecido como propiedad de la familia Buonarroti hasta hoy, aunque en el siglo XIX se realizaron sobre ella agresivas intervenciones.
Para que encajara en un marco, alguien cortó el margen superior del dibujo, en el que se cree que se encontraba el velo de la Virgen María.
También se sabe, gracias a una reciente restauración, que Miguel Ángel efectuó sobre los dos folios que componen la obra varios ensayos antes de decidirse por la definitiva composición, con la mirada de la Virgen que se dirige a la derecha del cuadro, huyendo del Niño, colocado a la izquierda.
Este rasgo, que expresa «una maternidad demasiado dolorosa para concluir la relación de amor con el hijo» es «muy propio» de Miguel Ángel, cuyas obras se distinguen de las de los demás artistas renacentistas por su «extraordinaria profundidad», en opinión de Ragionieri.
Sin embargo, en el papel se encuentran pruebas que demuestran que el genio florentino probó una composición «rafaeliana», en la que la Virgen dirige el rostro amoroso hacia la figura del Niño.
Este dato, al igual que los distintos trazos que se distinguen en la cabeza del Niño, sirven para revelar la «meditación constante» del artista, que se planteaba en continuación «si la Virgen debe mirar al Niño, si no; si debe amamantarle o si no», dijo Ragionieri.
También se desconoce el año en que fue compuesta esta misteriosa obra, aunque los investigadores la datan en torno al 1525, cuando Miguel Ángel trabajaba para la familia Medici en la Sacristía Nueva de la iglesia de San Lorenzo, en Florencia.
Por aquel momento, Miguel Ángel ya era un artista consagrado y había pintado su obra maestra, los frescos del techo de la Capilla Sixtina, en Roma, que poco después completaría con el del Juicio Final, tras el altar.
Una de las obras cumbre del Renacimiento, que Miguel Ángel realizó en la misma ciudad en la que ahora pasará la Navidad una de sus pinturas consideradas menores, pero de tanta fuerza y con tal halo de misterio como sólo la mano de genio florentino pudo darle.

El fructífero viaje de Ruth Matilda

Hace tiempo el Náufrago me recomendó visitar esta exposición que ahora se ha acercado a La Coruña. Sin duda, puede resultar muy interesante y sobre todo teniendo en cuenta que se trata de la historia de Galicia en imágenes que forman parte del testimonio de unas vidas anónimas, que pierden ahora ese anonimato por el interés que se genera con el paso del tiempo.
Cuando vaya, os transmitiré mis impresiones. De momento dejo información al respecto por si os animáis a acercaros a esta ciudad de cristal durante los días navideños. Siempre será mejor visitar una exposición que sumergirse de lleno en un centro comercial atestado de gente, ¿no creéis?...

Hace 70 años salía de la imprenta un libro bellamente encuadernado que, con el paso de los años, se convertiría en una de las fuentes más importantes de los gallegos para conocer su pasado. Una obra que permite echar la vista atrás y tener una visión de cómo era Galicia -y en particular la Costa da Morte- a principios del siglo XX. Aquel libro no se publicó en A Coruña ni en Santiago. Salió a la luz en Nueva York y venía escrito en inglés.
Se titulaba Gallegan provinces. Pontevedra and La Coruña , y lo firmaba la escritora y fotógrafa Ruth Matilda Anderson. La obra recoge en poco más de 400 páginas cerca de 500 fotografías. De todo ese material, una buena parte -cerca de un centenar de páginas- corresponden a la Costa da Morte.
El libro fue fruto de un viaje de la fotógrafa a Galicia realizado -acompañada por su padre, el también fotógrafo Alfred Anderson- entre 1924 y 1925. El trabajo se lo encargó el presidente de la Hispanic Society of America, Archer Milton Huntington, un escritor que ya se había pasado por Galicia a finales del siglo XIX y que se marchó sin hacer precisamente una apología de lo que vio en determinadas zonas.
Fiel al encargo de su superior, Ruth Matilda emprendió viaje a Galicia con sus cámaras de fotos y disparó a todo lo que se encontró a su paso con la mirada curiosa y abierta del visitante ilustrado. De aquel viaje nació un tesoro que desde hace años se ha ido recuperando con distintas exposiciones y publicaciones de catálogos. Con ella volvieron a Nueva York cerca de 5.000 fotografías realizadas por ella y otras 2.800 compradas a fotógrafos locales. El viaje lo realizaría en dos partes. En el invierno de 1925 volvería a Galicia otra vez para regresar con otras 2.300 fotografías. En total, algo más de 10.000 imágenes, configurando así uno de los archivos de imágenes sobre la Galicia del cambio de siglo más importante que se conoce.
En aquel segundo viaje los vecinos de la Costa da Morte la vieron pasar al volante de un viejo Ford. Aquella mujer de curiosidad insaciable, que paraba en cada pueblo y se metía en las casas a sacar fotos de cuanto veía, había nacido en 1893 en Cottonwood State Farm, una pequeña población de Nebraska. Su padre, Alfred Anderson, de orígenes noruegos, era fotógrafo y por esa profesión sintió pronto la llamada, marchándose a Nueva York en 1918 a aprender el arte del manejo de la cámara. En 1922 trabajaba ya para la Hispanic Society of America y un año después hacía su primer viaje a España para empezar un proyecto fotográfico que se quedó a medias, ya que no se llegó a crear un archivo con imágenes de todo el país, tal y como se pretendió en un principio. Ruth Matilda se quedó con la experiencia gallega y, años más tarde, con un segundo libro sobre el traje tradicional extremeño.
La obra sobre Galicia tardó años en ser publicada. El ingente material que había que ordenar y tal vez los duros años de la Depresión pospusieron el proyecto hasta fecha muy tardía. En 1939 por fin vio la luz el trabajo, un año, el del final de la Guerra Civil, en el que el libro de Anderson no encontró eco alguno en aquella España preocupada por otros asuntos.
El libro, curiosamente, no volvería a editarse de nuevo. Tampoco llegaría a traducirse al castellano ni al gallego, aunque todavía es posible hacerse con alguno de los ejemplares de la primera tirada, almacenados en las dependencias de la Hispanic Society, en Nueva York desde 1939. Anderson falleció en esa ciudad estadounidense en 1983 y no llegaría a ver el surgimiento de la ola de interés en torno a su obra que recorrería Galicia en los años 90, cuando una primera exposición recogió parte de sus trabajos en Santiago. Vendrían más muestras y más catálogos, aunque siempre centrados en su trabajo como fotógrafa, dejando de lado sus cualidades literarias, tal vez porque Ruth Matilda no se andaba con paños calientes y muchas veces no dejaba bien parada aquella zona sobre la que escribía.

A pie desde Muros

Su primer acercamiento a la Costa da Morte lo hizo, en 1924, a pie desde Muros y haciendo noche en O Pindo antes de llegar a Corcubión, con dos niñas gallegas descalzas llevando su equipaje sobre las cabezas al más puro estilo Mogambo.
No guarda la mujer muy buenos recuerdos de la comarca. Salvo, quizás, de Corcubión, «lugar tranquilo y elegante». La culpa, tal vez, haber llegado en invierno. El siguiente viaje lo hizo con mejor tiempo, recorriendo Muxía, Vimianzo, Camariñas y Fisterra y pasando rápido por Bergantiños con destino a A Coruña.
Si las palilleiras con las que compartió una tarde llegan a saber lo que luego escribiría seguro que no le sonreían como lo hicieron. En Camariñas le enseñaron una colcha como máximo exponente del trabajo de palillo: «Expresé mi admiración con los adjetivos más expresivos que conocía, esperando, sin embargo, poder ocultar mi depresión al ver tanto trabajo desperdiciado en un diseño con tan poco encanto», escribió.
Esa y otras lindezas dedicó a los lugares que encontró en su camino, pero aun así Galicia se quedó guardada en su memoria como una «pequeña tierra mágica». Matilda, que llegó a abalar la piedra en Muxía, se encontraría cosas curiosas para su mirada americana: una matanza de un cerdo al lado de la carretera la dejó impresionada o un montón de chiquillos descalzos rodeándola en Fisterra.
Lo cierto es que escribió el libro y ordenó sus fotos, pero, que se sepa, no volvió por Galicia, aunque sí a España. De su paso queda ese libro que cumple 70 años y se enmarca dentro de la larga tradición de viajeros anglosajones, muchos de los cuales pasaron por Galicia y dejaron fe escrita de su paso, algunos con palabras más amables y documentadas que las de Anderson.


“Ruth Matilda Anderson. Unha mirada de antano”, en A Coruña


Numerosas personas han visitado Galicia a lo largo de los años movidas por intereses del acervo cultural gallego. En la actualidad conservamos de algunos de los visitantes más metódicos y curiosos un extenso legado en el que se recoge su particular visión que nos acerca más al lugar que habitamos. Ahora en la Sede Fundación Caixa Galicia de A Coruña ofrecemos uno de esos valiosos legados: la monumental obra de Ruth Matilda Anderson (1893-1983). La fotógrafa y etnógrafa de la Hispanic Society of America en Nueva York, que recorrió Galicia entre 1924 y 1926 con su cámara fotográfica, protagoniza la presente muestra, “Ruth Matilda Anderson. Unha mirada de antano”, comisariada por Miguel Anxo Seixas Seoane y Patrick Lenaghan. Estamos ante el mayor archivo fotográfico de Galicia, caracterizado por su gran calidad y por la vasta información que nos acerca, también a nivel textual. Hasta el 28 de febrero somos espectadores de nuestra propia historia, desde A Coruña.

Salas de exposiciones sede - Sede Fundación Caixa Galicia (A Coruña) - A CORUÑA. 30-oct-2009 - 28-feb-2010.


Lunes a viernes: 12:00 h. a 14:00 h. y 16:00 h. a 21:00 h.
Sábados, domingos y festivos: 12:00 h. a 21:00 h.
Visitas guiadas para público en general: lunes, miércoles y viernes a las 18:30 h.
Para grupos, concertar cita en el 981 185 060 .

6 de diciembre de 2009

¿Preocupa de verdad el cambio climático?

Quizá, al salirse del corto plazo, las preocupaciones de todos los Jefes de Estado o de Gobierno vayan por otros derroteros...

¿Qué le ocurre a Firefox? ¿Por qué tengo que recurrir de nuevo a Internet Explorer?

Durante los últimos meses estoy teniendo problemas con el navegador Firefox. Lo he desinstalado y lo he vuelto a instalar de nuevo en varias ocasiones y las incidencias continúan. Hasta tal punto, y harta de que se me cierre cada poco tiempo, que he recurrido de nuevo a Internet Explorer. ¿Quién me lo iba a decir a mí cuando estaba encantada de haber cambiado este latoso e inseguro navegador por el zorro naranja?.
En fin, si alguien puede aportar alguna solución...

Aniversario 31º de la Constitución Española

Al hilo del debate surgido estos últimos días en la red, y como deseo de dar protagonismo cada aniversario a uno de los artículos de nuestra Constitución Española, este año lo adquiere, sin duda, el nº 20. Y a quién le pueda interesar, dejo aquí también el discurso que he escuchado mientras desayunaba.
Muchos de los objetivos y deseos que se plasman a través de sus palabras debieran tenerse en cuenta de verdad, empezando a fraguarse a partir de la voluntad política que tanto decepciona en estos últimos tiempos.

1. Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. A la libertad de cátedra. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Palabras del Presidente del Congreso de los Diputados con ocasión del XXXI Aniversario de la Constitución de 1978
Palacio del Congreso de los Diputados, 6-12-2009

Bienvenidos a la celebración del trigésimo primer aniversario de la Constitución.

Hay fechas que acuñan la memoria de una generación y otras que, además, marcan durante mucho tiempo la vida de un pueblo. El 6 de diciembre de 1978 cumple con creces ambos propósitos.

Quienes hoy tenemos más de cincuenta años -unos 15 millones de españoles- pertenecemos a la generación que votó, o al menos tuvo la posibilidad de hacerlo, la Constitución de 1978.

Somos parte de aquel pueblo que, colectivamente, hizo algo importante. Somos, en algún modo, valedores o custodios de una gran obra.

Veníamos de un largo tiempo de silencio y aprendimos amargamente que sólo un pueblo libre podía ser un pueblo en paz y que sólo la concordia entre los españoles dignifica a nuestra sociedad y hace grande a nuestra Nación. Hicimos una Constitución basada en el acuerdo que, además de ser la más duradera de nuestra historia, generó la admiración de muchas naciones. No fue fruto de la levedad, ni del ensalmo o la magia; fue la consecuencia de una voluntad tenaz, del empeño en llevarnos bien, de la decisión colectiva de bajar el dedo acusador que algunos tenían dolorido de tanto señalar al enemigo.

Dejamos atrás la negra sombra de las dos Españas y, perdonándonos, empezamos a aprender a vivir libres y juntos.

El protagonista no fue otro que el pueblo español. No fue menester hacer mucho ruido, para hacer mucho bien.

Los diputados de las Cortes Constituyentes de 1977 supieron ser generosos y fueron fiel espejo de las esperanzas del pueblo español.

Ciudadanos y políticos caminaron al unísono y:

-Entendimos que ser diferentes era compatible con ser iguales. Nos sabemos diferentes, pero radicalmente iguales en derechos, de manera que no ha nacido ni se espera al español que valga más que otro. -Entendimos que al discrepante no había que condenarlo ni ridiculizarlo, sino pactar con él.

-Entendimos que ni el sexo, la religión, el lugar de nacimiento o la historia podrían ser razón de privilegio.

-Supimos que la verdad, se proclame desde donde se proclame, es siempre un proyecto inacabado, por lo que hay que creer a aquellos que la buscan y dudar de los que la han encontrado.

La presencia hoy entre nosotros, junto al Presidente del Gobierno de España, de los presidentes autonómicos es una muestra de la riqueza colectiva de nuestra Nación. Especial mención debo hacer, sin desmerecer de nadie, a una presencia por ser la primera vez que nos acompaña: la del Lehendakari del Gobierno Vasco. Muchos españoles no me perdonarían que pasara por alto vuestra presencia.

Muchos españoles han esperado muchos años para haceros patente aquí, en la sede de la soberanía popular, el afecto y el cariño que sienten por vuestro noble pueblo, el pueblo vasco, al que tantas veces ha deshonrado una banda de maleantes y asesinos con pretextos que ya nadie comprende, ni quiere escuchar. España es uno de los países más descentralizados del mundo, con niveles de autogobierno que superan en, muchos casos, el de los Estados federales. Ello ha sido posible gracias a la fortaleza y la flexibilidad de la Constitución que hoy celebramos.

Sin embargo, la Constitución no es infinitamente flexible y tiene límites.

La Constitución, a semejanza de cualquier práctica deportiva, señala los límites del campo de juego, que nunca son una restricción. Al contrario, constituyen una garantía; la garantía del juego limpio.

Un juego limpio que, para serlo, respeta al árbitro y se somete a la reglas del juego. Y no hay regla ni ley que valga si está contra la norma suprema, aquella que el Presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, formuló de manera tan sencilla como clara: “el todo por encima de las partes”. Proclamar la supremacía de la Constitución es sin duda una forma de homenajearla.

Nuestro todo, es decir, la Nación española, tiene una noble cuna. El año próximo, el día 24 de septiembre, celebraremos el bicentenario de la constitución de las Cortes en la Isla en San Fernando, que dos años más tarde alumbrarían la Constitución de 1812. En aquellas Cortes se escucharon los primeros gritos de libertad: eran vivas a España que se oponían a quienes gritaban “Vivan las cadenas”. En aquellas Cortes se pudo escuchar a Argüelles proclamar, mientras mostraba la Constitución: “¡Españoles ya tenéis Patria!”

Así nació la España constitucional: como patria de la libertad frente al sometimiento.

Esa declaración solemne no puede dejar aún hoy de emocionarnos. Somos, al fin y al cabo, herederos de aquellos nobles ideales y en ellos nos reconocemos.

La idea de una España de ciudadanos libres e iguales, que proclamó la Constitución de 1812, late con fuerza irresistible en la Constitución de 1978.

La España constitucional no se impone, se disfruta.

La España constitucional no es un edificio en ruinas o a medio hacer, sino una comunidad de sentimientos. Y a nosotros, más que nadie, a los diputados y políticos nos incumbe que esos sentimientos sean los mejores y más solidarios. El día a día nos obliga a los políticos a resolver problemas de los ciudadanos que demandan eficacia y cercanía. Cumpliendo nuestro deber nos legitimamos y con su dejación nos gastamos.

España no precisa acciones excelsas de personajes heroicos, sino actos cotidianos de trabajo responsable que, al multiplicarse por millones de personas, transforman la sociedad.
Si la sociedad pone distancia respecto de sus políticos, el error siempre está en nosotros. Cuando la abstención es noticia, cuando las papeletas no entran en las urnas es porque los políticos no entramos en las casas de los españoles.

No quiero concluir mi intervención sin destacar de modo especial el papel de quienes llamamos con razón los Padres de la Constitución, y cuyos retratos pueden ustedes hoy ver por vez primera en el vestíbulo de Isabel II, antes de su asiento definitivo en la Sala Constitucional que así será como se llame la actual sala Internacional.

El Congreso ha querido así, en el trigésimo primer aniversario de la Constitución, rendirles homenaje. En ellos se personifica la difícil tarea del consenso, la concordia y el espíritu pacificador que impregnó la actividad de aquellas Cortes constituyentes que inauguraron una nueva época en la historia de España.

Época que no terminará mientras siga vigente el espíritu constitucional del 78 que obró el milagro laico de que personas como Gabriel Cisneros y Jordi Solé Tura no sólo llegaran a acuerdos sino a ser amigos.

Sin olvidar sus biografías políticas, tan diversas y enfrentadas –La Falange y Partido Comunista acertaron como decían los griegos clásicos, a beber equilibradamente “unas veces en la fuente de la memoria, y otras en la del olvido”. Supieron desterrar el odio político y perdonarse mutuamente. Por eso son grandes. Por eso, hoy ya fallecidos, lo proclamamos con emoción con el deseo de saber imitarlos y los revivimos en nuestros corazones.

Muchas gracias.

La crisis de los minaretes y de los crucifijos...


Fuente de la viñeta

La primera, sin duda, es una noticia importante por todo lo que trae consigo. Se hablaba hace ya algún tiempo de una invasión pacífica. Las aguas hoy siguen estando turbias; quizá más y quizá por algún motivo de peso.

La segunda noticia también ha atraído mi atención estos días por otras razones. Y es que se sigue dando vueltas a un tema totalmente absurdo desde mi punto de vista. ¡Cuánta susceptibilidad por parte de algunos!. Me pregunto qué querremos eliminar después, o qué querrán meternos en la cabeza los pensadores de turno.

3 de diciembre de 2009

SINDESCARGAS en el punto de mira...

Que tiemble Ramoncín que no ha grabado un disco desde hace muuuuuuuuuuuuuuucho tiempo.

Preguntad a Bisbal, por ejemplo, si le preocupa el avance de las tecnologías en este sentido. Claro que no.

El primate curioso del que me he enamorado...
























Supongo que no os extrañará...


:)

Fuente de las fotografías: La Voz de Galicia

1 de diciembre de 2009

Fotografías que me gustaron...

El ensueño, 1931

Manuel Álvarez Bravo

Inicio hoy una serie de entradas, en este país de las últimas cosas, de fotografías y fotógrafos que me han gustado. Serán muy diferentes entre sí pero seguro que todos ellos expresan algo con lo que me identifico de una u otra manera. Espero que os guste y también espero alguna opinión sobre la obra de los captadores de instantes.

30 de noviembre de 2009

Compostela y el agua

Fuente: Flickr

En una de las entradas del blog de Amio Cajander, aparecía un texto en el que se aconsejaba a los visitantes de Compostela acercarse a estos caballos en una de las noches tranquilas de la ciudad. El otro día lo hice. Sin prisas pude disfrutar del ruido del agua y del bullicio lejano de las tabernas de vino y empanada, que dejaban ya de servir al acercarse el final de una larga jornada, como tantas otras que se viven entre las piedras de Santiago.

La música de la fuente, el sonido lejano de unas gaitas, el correteo del agua en las ranuras de las viejas calles, el viento que jugaba escondido en los tejados de la catedral...

Todo un lujo poder vivirla una noche cualquiera del frío mes de noviembre.

29 de noviembre de 2009

Buey gallego, carne de lujo...

Una noticia que me ha abierto el apetito.

Felices días, navegantes...

26 de noviembre de 2009

Die Toten Hosen







Recordando otros tiempos gracias al mendigo... :)